En el Corazón de París: entresijos emocionales del primer mes del lanzamiento.

martes, 7 de noviembre de 2017

Foto de Eneko Arcas, autor de Heraldos del mañana

Mi segundo libro publicado…los nervios a flor de piel desde el momento en que decido que lo voy a lanzar. En la Calle Mayor superó todas mis expectativas; es más, hoy en día es un libro que se sigue leyendo, que sigue gustando.
¿Gustará tanto En el Corazón de París? ¿Estaré a la altura?
En mi interior, realmente contenta con el trabajo realizado: me encanta; con eso debería de bastar. Pero si una se lanza a publicar, estar satisfecha es un elemento clave, pero no el único.

Dice Ana González Duque, una escritora muy generosa y experta en marketing digital, que los escritores tenemos el alma frágil, que necesitamos un reconocimiento. Puede que haya algo de ego, pero puede tal vez que, simplemente, el esfuerzo de escribir, de culminar una obra, requiera una palmadita, o unas simples palabras: me está gustando, gracias por lo que has escrito, etc... Unas palabras para poder seguir adelante, para enfrentarte de nuevo a la hoja en blanco, para asegurarte de que sí, de que todo el trabajo y empeño merecen la pena, de que vas por el buen camino.

El caso es que estas dudas me atenazaban días antes del lanzamiento, cuando ya no había vuelta atrás.


Y lo lancé, y llegaron las primeras impresiones, positivas en su mayoría.
Y empezaron las entrevistas.


A nivel local, el apoyo de prensa y radio es impresionante, de agradecer. Pero más allá de ese ámbito geográfico, cuesta salir… no eres nadie, o al menos, así me veo yo… el alma frágil, una vez más.

Y el libro empezó a verse en las librerías de la comarca y San Sebastián: ¡gracias una vez más por todo el apoyo! (Muy cerca del Best seller de Rut Nieves, Cree en ti, un guiño de la vida)


Y llegó el día de la presentación oficial: amigos y familiares reunidos en torno a mis palabras, al nuevo libro. Se estaba vendiendo bien pero no era el boom del primero y eso, en cierto modo me estaba afectando: un soplo de tristeza se colaba sin ser llamado, cuando en frente tenía a más de 80 personas que solo querían felicitarme, que solo querían celebrar. Me sentía un poco impostora, como si no me mereciese toda esa atención. Por mucho que reconociese que no tenía expectativas con este segundo, sin ser invitadas, ellas, se habían colado en el lanzamiento: ¿demasiadas expectativas, demasiada impaciencia, demasiada exigencia? Alma frágil.




Y yo seguía recibiendo, mensajes y fotos de amigos, la del gato que abre estas palabras es ¡tan bonita!

Y este llavero de Uxue que me hizo llorar.



No podía seguir así, ni por mí, ni por todas las personas que creían en mí más que yo misma. No podía llevarme por ese aluvión de emociones negativas que me impedían dar lo mejor de mí misma. ¡BASTA!

Pocos días después, me invitaban a un café literario y prometí sentirme de nuevo la autora orgullosa de su libro. En la Asociación Uxoa, logré dar un paso adelante y presenté mi libro desde la emoción. Pero también comenté esos inevitables momentos de debilidad y lo importante que es para un escritor recibir muestras de apoyo. Es evidente que no se puede gustar a todo el mundo, pero si el libro llega por algún motivo al lector, que este traslade dos palabras, un pequeño comentario sobre sus sensaciones es un regalo sin precio para el autor, en este caso, servidora.

Por eso, después de un mes del lanzamiento, y habiendo curado las heridas de mi frágil alma de escritora, si el libro ha llegado hasta tus manos y si te ha gustado, aprovecho estas líneas para invitarte a dejar unas palabras en Amazon, para decirme lo qué te ha parecido.

Yo ya estoy metida en un nuevo proyecto que me permite desapegarme de En el Corazón de París para que vuele todo lo alto que pueda, para que llegue hasta donde la vida entienda que se merece.
Mil gracias por acompañarme en esta aventura.

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